sábado, 23 de mayo de 2009

¿APOSTAR O HELAR EL CORAZÓN?

Anoche soñé contigo, te metías en mi cama mientras dormía, me abrazabas muy fuerte como sueles hacer, me besabas mientras acariciabas mi cuerpo bajo las sabanas. En el sueño podía sentir tu deseo, todo ese calor que me transmites cada día, el cariño y la ternura en tus movimientos pero te sentía helado y distante, no me sorprendió tu llegada, tal vez la esperaba hacía tiempo, pero no me desperte.

Impulsivamente y sin pensar, como si no hubieran pasado ya meses sin vernos, te mande un sms para contártelo y tu respuesta fue la de siempre, “no sabes lo que me gustaría verte, escucharte, abrazarte, besarte y por supuesto meterme en tu cama”
Repase tus e-mails enviados, como quien busca una respuesta a un enigma y recordé en uno de ellos aquel día que todo pudo ser posible, no me arrepiento pero cuanto llore por mi racional cordura al leer estas palabras:

“No sabes cuánto te echo de menos y hace a penas unos minutos que hemos dejado de hablar, y no coincido contigo en eso de "ya veremos" cuando pase el tiempo. Eres una aparición brillante y única en mi existencia, eres la luz que se hace seguir, eres la sonrisa de mi carcajada, eres la reflexión de mi pensamiento, eres la voz que siempre me aconseja y eres ese reconfortante lugar al que alguien (yo en este caso) se retira a descansar y a tomar fuerzas y también, como ya sabes, eres mi profunda y deseada debilidad.
Estas últimas semanas hemos intensificado (agradable sorpresa por cierto) nuestros contactos, hemos sustituido nuestras interminables tormentas de palabras escritas por otras palabras que, en esta ocasión, surgen de nuestros teléfonos. Nos hemos visto más, nos hemos mirado, nos hemos acostumbrado el uno al otro y, creo también, que nos hemos hecho "un poquito indispensables" en la vida del otro.
En tu último email me dijiste que me agradecías el día a día a mi lado, que hacía mucho tiempo que no te sentías así de cómoda y agusto con alguien, eso es algo que me llena de emoción y me hace muy feliz, especialmente porque a mi me sucede lo mismo. Cada vez que estoy contigo me encuentro más y más relajado, cada día es más fácil, cada día calas más profundo en mi y la sensación de naturalidad que experimento contigo es terroríficamente revitalizante... "

Es fácil decir Olvídale, evítate problemas, esas cosas las dicen siempre los hombres en su situación, pero J. que difícil es alejarse de ti, dejar atrás todo lo que hemos vivido, sentido y disfrutado juntos, todo lo que me haces sentir y ser en esos momentos en los que se me para el tiempo. Los meses pasan y pasan y tu estas siempre ahí a pesar de las tormentas, que difícil es ser racional contigo, pero a pesar de lo inadecuado y de todo lo dicho, como te dije aquella noche de verano, si habría apostado incondicionalmente sin dudarlo, aunque me hubiera herido o hecho enloquecer. ¿Qué puedo hacer ahora? Ojala pudiera saberlo…

Unos dicen es maravilloso vivir esas experiencias por mucho que duelan porque al menos tienes la sensación de que has vivido algo maravilloso e importante y otros recuerdan que si miran atrás, no lo vivirían por lo mucho que sufrieron.

Que se yo, si soy como una niña ahogada en emociones. Solo se que en el momento que más te necesite, no podías estar. Tal vez como siempre dijimos, lo mejor será preservar nuestra amistad, ¿Quedará algo de ella, después de todo?


video

2 susurros inspiradores:

DonTrasto dijo...

con permiso...me gustó tu recuerdo a M. Benedetti a quien tanto echaremos en falta.
Saludos.

Selket dijo...

A mi también me gustó el recuerdo a Benedetti.
Y si eres lectora de Bendetti, te diría que siempre hay que apostar al corazón, sin importar si solo es una Tregua en nuestra vida o algo más duradero.
Pero esas son decisiones propias e instransferibles.

Besos